Tema de DEVO por guzsergi.




Sentado sobre el lustroso piso de madera, frente a un gran espejo, luego de proyectar mentalmente la imagen que alguna vez lo sorprendió. Fijó su mirada en sí, observando un rostro que se alejaba y que alguna vez había sido el suyo. Ya no era ése y al asumir tal situación comenzó a surgir de la figura mental un nuevo ser: “Niégate a ti mismo y te encontraras”.

Pues nunca hubo mariposas en su estomago, ni tibias caricias maternales, tampoco su hombro supo de la mano de su padre, ni el fiel abrazo de un amigo. Nunca supo de estas simples y maravillosas vivencias pero si de una insondable resignación. Introspectivo, silencioso, timorato, taciturno y culposo era increíble que semejante mastodonte fuese tan dócil.

Martyn era alto y había sido gordo, calvo y miope. Su vida fue errática hasta que descubrió la informática y en la medida que esta evolucionó, él comprendió que era lo suyo. Autodidacta por vocación natural se formó por propia voluntad, llegando a ser un importante creador de virus informáticos. Los mismos los comercializaba para empresas y particulares deseosos de aniquilar a sus competidoras y rivales. Pero también era el creador del software para reconstituir los efectos de sus nocivos inventos informáticos. Pues con estos cerraba el beneficioso círculo: el veneno y su antídoto.

Lo maravilloso le había llegado siendo muy joven y sucedió cuando tuvo una misteriosa aparición, la cual le había gestando una impronta de misterio que por temor se obligó a callar y hasta pretender inútilmente olvidar.

Su infancia había sido atormentada, flanqueada por una madre neurótica y un padre por momentos ausente e irremediablemente indiferente. Para él eran sólo: Thelma y Molio sus carceleros.
Su matrimonio había sido su otra condena, su esposa Lira le hizo la vida insoportable ya que solo recibías de ella reclamos, desdén e infidelidad.

Asma infantil, apnea en su adolescencia y alergias varia en su madurez, los padecimientos cíclicos que emanaba su cuerpo. Gritos ahogados de su profunda angustia.


Pero todo parecía haber cambiado tanto o más que su reflejada imagen.


Juzgó que su corazón se aceleraba y echó su espada sobre el piso, uniendo sus manos y formando con sus brazos un arco frente a sus ojos. Y en las palmas de sus manos entrelazadas pudo reflejarse. Éste soy, éste siempre he sido… era tiempo de que volviese: “Niégate a ti mismo y te encontraras”.


Imágenes de su reciente pasado se cruzaron sus palmas como ráfagas flotantes, refrescándole lo recientemente vivido.


¿Estigmas?


Pues el cambio comenzó cuando una mañana luego de la cotidiana ducha y parado frente al espejo de su baño observó -pese a su miopía- una pequeña mancha detrás de hombro izquierdo. Era pequeña, negra y redondeada. Frotó la toalla insistentemente –sobre la misma- con la intención de quitarla pero nada pudo hacer por quitarla. Estaba escaso de tiempo, así que no insistió y buscó completar su rutina con destino a sus tareas diarias.

Por la noche volvió a la ducha y recordó la mancha la cual encontró pero más alargada. Tampoco pudo removerla. Dudó si era de sus habituales manifestaciones alérgicas o hasta un tipo desconocido de soriasis. Nada similar había visto, ni padecido ya que sólo la asociaba a un borroso tatuaje de origen desconocido.

A la otra mañana al quitarse su pijama quedó pasmado al ver que aquella pequeña mancha ahora surcaba de hombro a hombro como delgada serpiente que buscaba recorrer su torso. Le consideró un verdadero tatuaje, corrió al baño y se introdujo bajo la ducha intentando infructuosamente quitarlo con jabón. Inevitablemente se asustó.
Se apuró rogando que su esposa no entrase al baño ya que comprendió que no era natural y que debía mantener oculto esta extraña situación hasta saber que era realmente.
No sabía que hacer, pensó en consultar a un tatuador ya que le parecía uno de esos tatuajes tan comunes en ciertas personas, pero decidió ir a un dermatólogo.

Así que en absoluto secreto asistió al consultorio de un profesional de su confianza. Y si su preocupación se acrecentaba como las marcas en su cuerpo, mayor fue la misma al quitarse la camisa frente a su conocido galeno, ya que las extrañas marcas habían desaparecido.
Al volver a su hogar y enfrentarse en soledad al espejo del baño descubrió no solo que estaban, sino también habían comenzaban a cubrir sus piernas. Inevitablemente dudo de su salud mental mas aún al comprender que las mismas tenias formas ciertas. Ellas formaban símbolos que parecían mutar en la medida que centraba su mirar sobre las mismas. ¿Estigmas?
A los pocos días todo su cuerpo estaba cubierto inclusive su rostro, aunque había comprendido que los mismos sólo eran observados por él. Se tomó fotos pero tampoco aparecían en las mismas. Todo era muy extraño.
Así que pasaba horas frente al espejo o simplemente tratando de mirar cada parte de su cuerpo. Necesariamente buscó encontrar el significado a tales símbolos, así que los dibujó para luego consultar en bibliografía y por Internet. Pero no pudo encontrar respuesta ya que si bien lo encontrado eran vagamente similares a los buscados cuando pretendía verificar los mismos estos había mutado. ¿Estigmas mutantes?

No le quedó más remedio que buscar a una psíquica a la que recurrió con sus dibujos en mano. Cuando ella lo vio cerró fuertemente los ojos, dudando por unos instantes si debía atenderlo y luego de largos segundos decidió hacerlo:


- Necesito… -comenzó a decir Martyn siendo interrumpido.
- Ya sé lo que quiere… lo que desea… lo que le preocupa.

Lo invitó a sentarse en un viejo sillón y frente a él se sentó ella, en otro tan o más viejo sillón que el otro.

- Muéstremelos.

Instantáneamente le entregó la carpeta donde estaban sus dibujos de los símbolos.

- No… su cuerpo. Quítese la camisa.
- No lo podrá ver.
- Pero los puedo percibir.

Martín comenzó a quietarse la camisa deteniéndose al escuchar:


- Ya no es necesario. Como verá no hay nada en su piel.
- No le entiendo, me dijo…
- Le dije “percibir” no “ver”.
- ¿Qué diferencia hay?
- No están en su piel.
- Pero yo… las puedo ver.
- Es que no está observando su piel está percibiendo su SER.
- … - Martyn quedó enmudecido.

Ella abrió la carpeta y luego de colocarse los anteojos comenzó a observar minuciosamente su contenido por largos minutos, la cerró apoyando su espalda en el respaldo del sillón. Reflexionando en voz alta.

- Nunca percibí nada igual. – dijo con vos de desconcierto y preocupación.

Martyn seguía en silencio sin saber que decir.

- Señor no puedo decirle que es algo malo, pero tampoco lo contrario. No me sorprende lo que le ocurre… aunque no puedo traducir los que emanan.

Quedando más desorientado atino a preguntar.

- ¿Puede ayudarme?
- No lo sé.
–le respondió.

Quedaron ambos en silencio hasta que la psíquica dijo:

- Déjeme la carpeta y un número dónde llamarlo. Lo intentaré… pero no le prometo nada.

Se pusieron de pie yendo hacia la puerta, él le preguntó cuanto debía pagarle.

- Nada, pues nada hice.

Pasaron unas semanas, Martyn espera la llamada prometida que no llegaba, así que intentó inútilmente comunicarse con la psíquica obligándolo a llegarse. Y al concurrir al domicilio nadie atendió y ninguno sabía de ella. Se la había tragado la tierra.
Ya en la vereda camino a su automóvil escuchó que alguien llamaba, era una niña que estaba en la vereda de enfrente. Cruzó yendo hacía ella.


- Señor esto es suyo. – le dijo entregándole un gran sobre de papel marrón.

Inmediatamente la niña corrió sin permitirle a Martyn decir una palabra ni ejercer gesto alguno. Abrió el sobre encontrando su carpeta –la que le había entregado a la psíquica- y al abrir la misma descubrió una nota que rezaba lo siguiente:







Inevitablemente asoció lo leído con la efímera, extraña y maravillosa experiencia que había experimentado mucho años atrás. La imagen y el texto se fusionaron.







La maldita traidora.

Otra tarde volvió antes de lo habitual a su tortuoso hogar, yendo directamente a la habitación, encontrando –como esperaba- a su esposa acostada con un extraño. El ocasional amante saltó casi desnudo del lecho y corrió desesperado escapando del lugar.


Él se mantuvo con su mirada fija en Lira, su esposa, la que lo insultaba con gruesas epítetos y gestos, más histérica que nunca. Extrañamente sintió una fuerza de decisión que nunca lo había acompañado, producto de una nueva energía que le permitiría decidir sin titubear.
La mujer desnuda saltó de la cama –acrecentado la ira- gesticulando y gritándole todo tipo de agravios humillantes. Martyn la midió para no fallar y le asestó una tremenda trompada en la cara. La nariz de Lira pareció aplanarse y hasta saltar del rostro, su labio superior explotó en sangre y su cuerpo terminó tumbado contra la pared. Inmediatamente la tomó de los cabellos y la dispuso en cuatro patas.
Y sin soltarle de los pelos, bajó dificultosamente sus pantalones penetrándola por el ano, con toda la furia y bestialidad que sólo una irracional podría causar. Haciendo oído sordo a los gritos y sufrimientos de la miserable hembra, harto su odio con un clímax sanguinario.


Un a vez zaceado y sin soltar la melena la echó nuevamente contra la pared, la tomó con la otra mano del cuello y la levantó –como si fuese una pluma- refregando su espalda por la pared y cuando entendió que los pies de su victima ya no tocaban el suelo, dijo La Voz del Inframundo:

- Malévola traidora vas a pagarle toda la mierda que le echaste todos estos insufribles años. Eres una maldita puta, digna del peor de los fuegos, de las más terribles torturas. Basura inmunda… apóstata del diablo!

Lira tenía los ojos desorbitadamente abiertos y su lengua colgaba de su ensangrentada boca. Sus manos tomaron con desesperación el brazo de él, aunque nada podía hacer contra esa fuerza colosal y sobrehumana. Su brazo de hierro poseía todo el poderío necesario para que su garra estrujara a voluntad el cuello de la infiel mujer. Ella apenas podía mover levemente su cuerpo e intentar con impotencia lograr una mísera bocanada de aire.


Soltó sus cabellos y mostrándole su mano le adelantó:

- ¿Ves perra estos tres dedos? Ahora… los vas a padecer.

Y los clavó como una daga en su vagina, diciéndole con voz susurrante.

- Sufre perra – hurgueteando largos minutos la vulva con saña.

Luego sacó sus dedos ensangrentados y se los pasó por la lengua que como su rostro estaba más que violáceo.


- ¿Te gusta perra infame? Huele… es el hedor de la peor mierda -inmundo ser- ya que eso eres… excrementos de los infiernos. Acaso te creías que podías seguir haciéndole daño. Perra inmunda, perra de Loki… “El hechizo de la nueve sombras” ha llegado a su fin. Lo he liberado de tus garras, maldita viciada… él ahora es mi brazo, mi pensamiento, mi voluntad. “Los nueve estirpes de gloria” imperan en su destino y tú jamás olvidaras estas palabras. Sino volveré por ti y ni los siglos de los siglos te verán con cuerpo, ni paz, ni alma, ni espíritu. Recuerda mi voz, recuerda este frío que parte tu alma… pues puedo asegurarte que de aquí en más no habrá macho que te posea pues tu inmunda pestilencia brotará ahogándote como esta poderosa garra. Maldita víbora ahora sabrás que es arrastrarse como un gusano. El Todopoderoso es justo!

La soltó por unos instantes viendo caer el cuerpo de marioneta sin hilos, la miró unos segundos para luego con sus dos manos tomar su cabeza. Cerró sus ojos irguiendo la propia al sentir que su columna vertebral se cargaba de más energía traduciéndose en más fuerza y resolución. Y cuando supo que no obtendría nada más de ella despego sus garras, el cuerpo desnudo –nuevamente- calló casi muerto desparramándose en la alfombra blanca. Se dio vuelta y se marchó con paso firme de la habitación, de la casa, del lugar, sin decir palabra alguna. Eso sí con una leve sonrisa en la comisura de sus labios producto de la seguridad y tranquilidad que jamás la volvería a ver.






Los padres.


Otro mediodía sentado en la mesa de la cocina de la casa de sus padres. Trataba de comer un plato de humeante spaghetti a la salsa que su madre le había servido. Ante la partida habitual de su indiferente padre y las vociferantes culpas –con que lo turbaba- habituales de su madre. En su mente se cruzó el deseo de agarrarla de los cabellos y meterle la cabeza en el horno de la cocina para que el gas acallara de una vez por todas a la insufrible mujer. Pero no fue necesario ya que nuevamente las energía comenzaron a fluir desde sus adentro y con decisión se puso de pie, su mano izquierda siguió a la derecha clavando como en mantequilla el tenedor y el cuchillo en la mesa. Su madre de pronto calló sorprendida por la acción de su torturado hijo. Él corrió la silla con sus piernas, miró a su madre diciéndole con la mirada lo que siempre sintió por ella.

Y de un movimiento la agarró del cuello, la mujer abrió su boca mostrando su lengua. Martyn con su mano como tenaza de acero la atrapó y tiró de ella hasta el límite de arrancársela. “La voz” volvió a surgir diciéndole:

- Vieja bruja retorcida… lo has artado con esta incansable lengua viperina. Con tus demonio, con tus miserias, con tus culpas, con tus maldiciones. Vieja bruja ponzoñosa… voy arrancar tu lengua y te la haré masticar para que mueran por el peor de los venenos. ¿Te agrada mi idea? ¿Eso quieres? Dime, eso buscabas (!).

La madre pedía clemencia con su mirar, su cabeza temblaba igual que su enclenque cuerpo.


- Tu pequeño hijito se cansó de ti y de tu miserable esposo.

Sintió que alguien gritaba y lo golpeaba por la espalda. Era su padre.

- Oh… es la otra basura! dijo soltando la lengua de mujer.

Giró y de un certero zarpazo lo tomó al hombre del cuello que pretendía querer escapar.

- No… ahora no te iras… tu hijito que necesita.

Sin soltar a ella arrastró el cuerpo de su padre que infructuosamente tiraba manotazos por su liberación. La madre intentó clavar sus uñas en el rostro del estrangulador, obligándolo a oprimirla y sacudir su cuerpo para que abandonara de dicha acción. Y así desistió entregándose a la voluntad del captor.

- Oh… que hermosa parejita de padres bondadosos. Los maldigo con todo mi ser… Tú basura… -mirando al hombre- qué deseas decirme?

El padre pareció desvanecerse resignando su cuerpo sin energía alguna.

- Siempre te marchas cobarde, pero está vez te tengo en mi poder.

Lo movió hasta ver que volvía en sí y cuando logró que lo mirara le agregó:

- ¿Sabes escoria que tu simiente no engendró a tu hijo? La maldita bruja te engaño toda tu repugnante vida… ¿No lo sabias? Jajajaa…-su carcajada explotó- ahora lo sabes. Jajajaa… siempre te usó… todo el tiempo te engaño con tu hermano… sí él y otro de tus amigos. Eres un repugnante viejo cornudo. Infame basura… y a esta perra es la que defiendes?

Con gesto de profundo dolor el padre fuertemente cerró sus ojos. La verdad oculta lo estrangulaba con más fuerza que la garra de su hijo.

- Bruja… dile que es verdad lo que expreso. ¿No es así?

La anciana temblorosa asentía con terror.


- ¡Aleluya! Saben, no los mataré… es más, pues posiblemente los liberaré.

Giró con las dos gargantas en sus manos y los llevó sobre la mesa, recostando solo sus cabezas sobre la tabla y cuando las nucas parecieron aplastarse sobre el filo de la misma, mirándolos con aborrecimiento les dijo:

- Huellen como la otra perra… que asco dan.

Y de un solo movimiento estiró sus brazos para atrás, expulsando los cuerpos hacia los laterales, que como bolsas vacías cayeron retorciéndose.

- Malditas mierda, gocen de la justicia de El Todopoderoso, él es misericordioso. –reverberante sentenció.



El gran especulador.


Ya hacia un rato las oficinas estaban desoladas, los jueves el gran especulador permanecía hasta muy tarde ya que realizaba tareas de verificación de sus secretas cuentas bancarias. Un agente de bolsa e inversiones siempre está pendiente de los mercados y para él prevalecía ante todo su dinero. Manejaba las cuenta de multimillonarios y de mega multinacionales, si algo sobraba y faltaba siempre era dinero. Se había hecho multimillonario con la especulación, el abuso, el pillaje de todos y todo lo que se le cruzó. “Despojar” era su lema pues la codicia de los otros alimentaba la propia.

Esa noche Víktor -el gran especulador- estaba inusualmente acompañado. Atentó a la pantalla de su computadora portátil, con indiferencia advertía a su único contertulio:


- Martyn, sé breve no abuses de mi amistad… estoy muy ocupado… vamos rápido… – dijo Víktor mientras hacia girar una pluma la cual utilizaba a veces de puntero y que con destreza hacia bailar entre sus dedos.

Frente a frente estaban dos que los unía un pasado en la adolescencia y un presente de turbios servicios requeridos y satisfechos. El especulador necesitó de los servicios de Martyn ya que sus conocimientos en software le permitieron sofisticar sus estafas.

- Su pedido es una orden Señor de los Mercados!

Al escuchar el modo de tamaña voz, obligó a que quitase los ojos de la pantalla de su computadora y le echara un vistazo a su visitante. Al mirarlo la imagen acostumbrada de su amigo de la adolescencia se intercambiaba intermitentemente por la de otra extraña persona.

Pues sorprendido notó que la mirada de aquel estaba llena de extraña luz, su cuerpo absolutamente fortalecido y rejuvenecido mas los labios dibujaban una sonrisa de triunfo. Dudó si lo que veía era real y de pronto vio que su visitante se levantaba del sillón abriendo sus brazos y diciéndole:

- La justicia es la lucha contra los descreídos e hipócritas como tú.

Y con destreza felina lo tomó con ambas manos de los cabellos y con furia mortal les impacto la cabeza tres veces sobre la tapa de inmenso escritorio de noble madera. Luego la empujó cayendo el cuerpo sobre el sillón. Rodeó el escritorio yendo hacia el cuerpo del infortunado Víktor, el cual sangraba por nariz y boca mas su colgante cabeza parecía desprendida de su cuello. Martyn agarró la pluma que había quedado huérfana sobre unos papeles y con certeros mortales movimientos clavó profundamente tres veces el lado derecho del cuello del señor de los marcados. Y antes de que el cuerpo cayera desangrándose lo arrojó unos metros del mueble.
Se sentó en el sillón principal y ordenó lo desordenado colocando la notebook personal del ahora agonizante, a merced de sus dedos y verificando su funcionamiento, comenzó velozmente a descargar por medio de la Web su software inteligente.

Al ver finalizada su tarea bajó la tapa y limpió con unos pañuelos descártables la misma, sin olvidar la pluma a la cual le quitó todo rastro de sangre y huellas. Delicadamente a está la colocó sobre la tapa de la computadora portátil preocupándose que quedase quieta y visible. Luego se acercó al cuerpo del moribundo, observando como comenzaba a rodearlo la sangre que aun brotaba de los tres boquetes del cuello del todavía agonizante. Guardó en su bolsillo los pañuelos y manifestó:





- He aquí el Gran Especulador, Señor de los Mercados… asquerosa rata… ESTA propinándole con todas sus fuerzas una patada en la zona abdominal te ayude a sucumbir. Tu camisa blanca se ha vuelto roja por tu pestilente sangre, tu fina corbata es una soga del sentenciado… está vez el despojado eres tú. Éste es tu último acto en esta vida… goza del rigor de El Todopoderoso. Él es perfecto.

Se agachó colocando ambas manos sobre la cabeza de la victima, instantáneamente sus hombros se engrosaron y su cuello se alargó obligándolo a cerrar con furor sus ojos. Experimentando el fluir de la energía del acabado la cual absorbió rápidamente, al entender que nada más podía obtener cesó su vampirismo energético, se levantó miró con displicencia todo a su alrededor. Apagó todas las luces del sitio y se marchó sigilosamente del despacho, de las oficinas, del piso y del edificio.


Una vez en la calle escuchó:


- “Ahora anda y has la llamada” –le dijo la voz.

Martyn buscó un teléfono público, marcó el número y con voz aflautada dijo:


- ¿Inspector es usted? – preguntó siguiendo al recibir la afirmación- Señor Inspector, por Dios!!! Venga urgentemente el hombres está hace rato y he sentido ruidos preocupante. – escuchó la respuesta y dijo- No, no yo no puedo estar… estoy asustada. Ya echo demasiado. – y cortó.


La voz volvía a hablarle.

- Satisfactorio muy satisfactorio mi querido hijo, muy bien… ahora a esperar “la carne de cañón”. Mientras llega, tu software trabaja por nosotros.


Caminó de vuelta al lugar parándose enfrente de la puerta trasera de la torre de oficinas. Miró su reloj y al levantar la vista observó un hombre vestido de fontanero llevando una caja de herramientas, el mismo sorteaba con maestría la vigilancia e ingresaba sin ser visto al lugar. Es él –pensó.

- Sí lo es querido hijo. Ahora vayamos frente a la puerta principal.

Y así lo hizo quedándose en la esquina diagonal al ingreso principal a la torre. Minutos después varios patrulleros aparecieron rodeando la manzana, de uno de ellos bajó el inspector y acompañado de cuatro hombres bien pertrechados ingresaron velozmente al hall del edificio.


- Bien, tendrán con que entretenerse. –se dijo.
- Sí así es. –afirmó La Voz.


El supuestamente fontanero había ingresado a la oficina de “el gran especulador” guiándose en la oscuridad por la luz de su pequeña linterna. Encontrando el despacho, el escritorio y la notebook tal como le habían informado, tomó la larga pluma que estaba sobre la tapa y la colocó a un costado, mas luego levantó la misma no antes de conectar un pendrive –lápiz de memoria- en uno de sus puertos.
Al encontrarla encendida rápidamente cargó el virus que borraría todo el disco y información del aparato. Buscó el programa con las claves de acceso a las cuentas que le habían entregado, dispuesto a realizar las transferencias bancarias y perpetrar el multimillonario robo. Verificó que el virus estaba listo para hacer activado, también comprobó que el programa de transferencias estaba listo y simplemente los activó. Viendo como automáticamente y en menos de un minuto realizaba el trabajo.

De pronto escuchó un ruido, levantó la vista y las luces se encendieron.
Tres pistolas le apuntaban sólo atino a mirar la pantalla de la notebook y con su versátil velocidad comprendió que el trabajo estaba finalizado, solo necesitó activar el mortal virus tecleando “Enter”. Se paró y llevó sus manos sobre la nuca.

Al incorporarse el rabillo de su ojo derecho lo empujó a girar su cabeza viendo el cuerpo del “especulador” sobre un charco de sangre.



- Satisfactorio muy satisfactorio todo ha salido: perfecto. –La Voz.
- Dios nos perdone. –Martyn.
- Hijo, acaso quién crees que nos ha encomendado tal tarea.
- ¿Dios?
- Tú lo has dicho.
- Dios me ha bendecido!
- Aleluya, él está guiado nuestros pasos, el Todopoderoso ha regido nuestros actos. Ya que ni la “perra traidora” hablará, ni “los viejos inmundos” recordarán que les ocurrió. Él es omnipotente y sabio.
- ¿No? ¿No sabrán?
- La maldita impía jamás hablará, su lengua está tiesa como su mente y los fétidos viejos están bloqueados por sus propias culpas. Más “la carne de cañón” te ha hecho multimillonario.
- He matado a Víktor.
- El Gran Especulador será un vegetal. La codicia ha perdido a uno de sus tantos incondicionales. Ahora tú eres muy rico.
- … - silencio.
- Es cierto, poco te importa, la codicia nunca te obtuvo. Y es por ello que ahora lo tienes todo.
- Perfecto.
- Sí hijo, El Todopoderoso es perfección.


Su mente estaba fría, los flashback en lo más mínimo lo habían afectado. Volvió a reconocerse acostado en lemniscata, su corazón latía suavemente. Nuevamente llevó las palmas de sus manos entrecruzadas a la altura de sus ojos. Recorriendo con sus mirar desde el comienzo de su antebrazo izquierdo pasando por sus palmas para concluir en el final del otro derecho. Las marcas mutaban los símbolos se disponían surgiendo y desvaneciéndose rítmicamente. Comprendió el mensaje y cerrando los ojos interpretó que era su destino. Su mente escucho nuevamente el mensaje:



“La vida parece importante y lo es
pero lo verdaderamente fundamental yace en nuestro SER.
Y nuestro SER viaja por la eternidad,
y aunque nos creamos vivos sobre nuestros ocasionales pies,
un viaje sin tiempo, sin límite, sin duplicidad nos impera rigiéndonos
Multidimencionalmente.
Eres El Enviado y estás pronto para comenzar tu misión. Solo sigue el mensaje de los símbolos que cubren tu cuerpo.
Soy La Voz, es tu deseo.”



- No soy digno, mea culpa –golpeándose el pecho- mea culpa… no soy digno de tamaño honor. Purifícame… purifícame…
- Tú eres el brazo y yo La Voz del Todopoderoso!
- Cumpliré, cumpliré, cumpliré…
- Ahora… dilo… dilo… dilo!
- Soy el brazo y tu La Voz. Ellos mancillaron los que les brindó, ellos infamaron, ellos vilipendiaron, ellos… todos, vejaron, violaron, humillaron, mancharon, enviciando las aguas, los aires, la tierra, los fuegos… ultrajaron los corazones de los puros. Devastaron al AMOR… aniquilaron a los amorosos.
- Sigue… sigue… sigue!
- Es momento de poner orden, es tiempo de que los infieles, los herejes, los hipócritas, los sacrílegos, los ingratos, los beatones, los farsantes, los especuladores, los corruptores, los superfluos… sepan del brazo y La Voz. Es necesario quemar sus sonrisas en los fuegos divinos. Cada una de ellas… una por una.
- Purificación… purificación… purificación!
- Es la hora que la VERDAD gobierne cada humano, cada grano, cada pájaro, cada gota de agua, cada brisa, cada flama, cada gota de sangre, cada gota de savia… el Todopoderoso no deseaba esto… Él es AMOR; Pero ellos se burlaron de él. Y eso… eso… no se hace ni se tolera.
- No… no… no más.
- No descansaré hasta que vea esta Tierra libre de la podredumbre.
- Yo por el poder que tengo sobre ti cambio tu nombre. Dilo… siéntele… proclámalo!
- Mi nombre es Devo y el amado Todopoderoso me ha honrado encomendándome la purificación del planeta.
- Lo has comprendido querido hijo… Él me dice que lo has hecho muy feliz.
- Devoción… Devoción… DEVOCIÓN! – abrazándose apoyo su frente en el piso.






De pronto volvió a comprender que aún estaba echado y sintió que su corazón estaba latiendo suavemente. Sólo comprendió que halla sido lo que le ocurrió había sido para bien.

- Devoción! -dijo con voz suave, mientras dos lagrimas surcaron su rostro.

Volvió a enfrentarse al espejo y pudo reconocerse en la imagen.



_______________________________ final de primera entrega. Lo que viene...





“EL más bello de los hombres”. Muy pronto en MAN siete_esferas.